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TEORÍAS
CEREBRO TOTAL

A través de la historia del
funcionamiento del cerebro, varios enfoques teóricos del
pasado fueron relevantes y determinantes para consolidar
las nuevas teorías sobre el cerebro total. A nivel histórico
Joseph Gall (1758-1828) argumentó que el total de las
facultades humanas se encontraban en áreas específicas del
cerebro, las cuales originarían prominencias particulares a
nivel del área del cráneo (mapas frenológicos de Gall).
Este autor se apoyaba en que los huesos del cráneo se
encuentran moldeados por la corteza cerebral subyacente,
pretendiendo de esta forma localizar funciones cerebrales a
partir del tacto y la observación. De esta forma proponía
por ejemplo que el tamaño de la frente determinaba la
inteligencia.
Posteriormente hacia el año
1864 Paul Broca presentó ante la comunidad científica de su
época un paciente que conservando sus facultades
intelectuales solo podría pronunciar la palabra “tan”. Lo
anterior significaba, según Broca, que el cerebro humano es
asimétrico y que el lenguaje tenía una localización
específica en la tercera circunvolución frontal ascendente
del hemisferio izquierdo; lo anterior se evidenció con la
autopsia del cerebro del paciente, que demostró que el
tercio posterior del giro frontal estaba destruido. De esta
forma Broca determinó el centro de las imágenes motoras de
las palabras, producto del lenguaje motor expresivo.
De esta forma Paul Broca fue el
primero en localizar la función mental con base en
planteamientos empíricos de tipo clínico y a su vez también
pudo demostrar las diferencias de los funcionamientos de los
hemisferios cerebrales.
Con base en los descubrimientos
de Broca, 12 años más tarde Carl Wernicke encontró que
existían pacientes con daños cerebrales en las cuales
permanecía el lenguaje expresivo – motor, pero existían
problemas de comprensión del lenguaje, Wernicke atribuyó
este problema al tercio posterior del giro temporal superior
izquierdo encontrando el centro de las imágenes sensoriales
de la palabra.
Para entender estas teorías es
necesario conocer y comprender lo que planteaban en el
pasado las teorías funcionalistas y localizacionistas. (Monádicas,
diádicas, tríadicas) En síntesis argumentaban que todos los
procesos mentales complejos actuaban de acuerdo a unas áreas
específicas del cerebro humano, en las que mediante
hallazgos y pruebas científicas de la época argumentaban la
diferenciación de las funciones de cada uno de los
hemisferios (Sperry 1965) o que cada uno de los tres
cerebros de la teoría triúnica de McLean (1978) funcionaban
independientemente y en forma integrada.
Hallazgos
Al respecto es conveniente
recordar algunos de estos hallazgos que son complementarios
a la teoría del cerebro total. En síntesis, dichas teorías
argumentaban que las habilidades cognitivas se encontraban
lateralizadas, es decir fuera de existir una determinada
dominancia cerebral cada una de las funciones del mismo,
eran apoyadas y procesadas en cada uno de los hemisferios
correspondientes. Así las teorías diádicas daba por hecho
que en el hemisferio izquierdo se daban las siguientes
funciones: lenguaje escrito, lenguaje hablado, habilidades
científicas, lógica y razonamiento, análisis y control de la
mano derecha. Por otra parte el hemisferio derecho se
encargaba de: reconocimiento de formas, control glandular,
concepción espacio –temporal, anhelos y ensoñaciones,
percepción plástica, percepción musical y control de la mano
izquierda.
Recordemos que el hemisferio
izquierdo es verbal y el hemisferio derecho es no verbal,
sin embargo la diferenciación de su forma de procesamiento,
radica en que el hemisferio izquierdo lo hace en forma
secuencial-lineal-algorítmica; es decir, analiza y procesa
paso a paso. Esto es lo que se llama análisis, entendida
esta como la capacidad que tiene el hemisferio izquierdo de
reducir el todo a sus partes, para poder reconocer y
discriminar las características relevantes de un objeto o
sujeto, en términos metafóricos ve la flor en pedazos
(pistilos, estambres, etc.). Por otra parte el hemisferio
derecho procesa información en forma paralela y no lineal
como el hemisferio izquierdo; es decir, integra las partes
en un todo (visión holística) de esta forma es mucho más
eficiente para la percepción espacial y las tareas
visuales-musicales. En términos metafóricos ve la flor en
toda su integridad gestáltica.
De esta manera lo que
fundamentalmente diferencia a los dos hemisferios es la
forma como cada uno procesa información. Sin embargo es
necesario aclarar que aunque el hemisferio izquierdo sea más
eficiente para procesar lo lecto-escritural no significa
que el lenguaje no sólo esté situado en el lado izquierdo
del cerebro, sino que tiene implicaciones en la totalidad
del cerebro.
Desde la concepción triúnica de
McLean (cerebro reptil-paleomamífero-neomamífero), cada uno
de estos tres cerebros en nuestra cabeza tiene sus propias
funciones. Cada parte es distinta de las otras, aunque estén
interconectadas neuronalmente, es decir, por ejemplo el
cerebro reptílico regula conductas automatizadas y
programadas que tienen que ver con la preservación de las
especies y las alarmas necesarias para la sobrevivencia
Entre otras cosas se encarga de
controlar el hambre y los instintos. En consecuencia este
cerebro se caracteriza por la acción.
El cerebro paleomamífero
(sistema límbico) regula entre muchas otras cosas las
emociones, la vida sexual, la memoria, el dolor, el placer.
En síntesis es considerado como el cerebro afectivo que se
encarga de motivar y energizar el logro de unos determinados
comportamientos. Para Goleman allí se encuentra la
inteligencia emocional.
El tercer cerebro o la corteza,
por proceso de evolución, origina los dos hemisferios
cerebrales, que son los encargados de los procesos
intelectuales superiores del ser humano. Para Carlos Ruiz
Bolívar (2001) las dos características básicas de la
neo-corteza son: (a) la “visión”, la cual se refiere al
sentido de globalidad, síntesis e integración con que actúa
el hemisferio derecho; y (b) el análisis, que se refiere al
estilo de procesamiento del hemisferio izquierdo, el cual
hace énfasis en la relación parte--todo, la lógica, la
relación causa-efecto, el razonamiento hipotético y en la
precisión y exactitud. En síntesis la neo-corteza opera a
nivel óptimo, sólo cuando los dos cerebros inferiores se
encuentran satisfechos, pero los tres cerebros se encuentran
comprometidos con la memoria humana.
Las evidencias anteriores
originaron una serie de confrontaciones entre neurólogos –
neuropsicólogos – psicolíngüistas en las cuales cabe
destacar los planteamientos de Jackson que fue el primero
según Alexander Luria, en postular la hipótesis de que la
organización cerebral de los procesos mentales complejos
deben abordarse desde el punto de vista del nivel de su
construcción, más que de su localización en áreas
particulares del cerebro.
El localizacionismo
Siguiendo a Luria, sólo 50 años
más tarde los neurólogos Monakow (1914), Head (1926) y
Goldstein (1944), plantearon dudas sobre la aplicabilidad de
los principios de localizacionismo estricto a los mecanismos
cerebrales de formas complejas de la actividad mental.
Estos autores argumentaron que tanto el carácter semántico
de la conducta como las capacidades de abstracción y de
conducta categorial no pueden estar representados en ninguna
área particular del cerebro. Sería que dichas actividades
complejas son el resultado de las interacciones del cerebro
total. De esta forma se abre una brecha teórica muy
interesante para separar algunos procesos mentales complejos
y reconocerles su especial naturaleza espiritual como es el
caso de la conciencia humana.
La ciencia mecanicista y
determinista ha descrito la conciencia como un proceso o
fenómeno producto de la materia orgánica más altamente
desarrollada como es el cerebro humano. Las investigaciones
modernas sobre la conciencia humana (Grof-Nilbeal), ha
cambiado radicalmente la manera de entender la conciencia,
pues no la miran como subordinada a la materia, sino al
mismo nivel; siendo el cerebro o la materia la que está
subordinada a la conciencia. Para Wilber (1998) la
conciencia evolucionara de estadio inferior a estadios
espirituales o transpersonales, para este autor estos son
los estadios recorridos por el yo interno en su camino hacia
la identidad suprema, el camino que conduce desde la
subconsciencia hasta la supraconciencia, pasando por la
autoconciencia, el camino del desarrollo del espíritu, el
extraordinario arco de la evolución de la conciencia que
conduce desde el aislamiento hasta la unidad. Para
complementar lo anterior William James nos dice: “nuestra
conciencia normal de vigilia no es más que un tipo especial
de conciencia, en tanto que en derredor de ella, y separadas
por la más tenue de las pantallas, se extienden formas de
conciencia totalmente diferentes”.
Desde estos aspectos históricos
y contemporáneos surgen las nuevas interpretaciones que
asumen el cerebro como producto de una acción de masas
totalizantes (cerebro total) o como magistralmente lo
plantea Alexander Luria (1984) “El cerebro en acción es en
realidad un sistema funcional que agrupa varios niveles y
diversos componentes, cada uno de los cuales aporta su
propia contribución a la estructura final de la actividad
mental”.
Las teorías actualizadas sobre
cerebro total, fuera de apoyarse en las teorías diádicas y
tríadicas deberían apoyarse fundamentalmente en el concepto
de Edgar Morin. Para este autor complejidad viene de
“complexos”, que significa que ésta tejido o junto existe
complejidad cuando los elementos que componen una
determinada totalidad son inseparables, pero a su vez entre
sus partes existe un tejido de interdependencia, interactivo
e Inter.-retroactivo (el todo modifica la parte y la parte
modifica el todo), entre la totalidad del objeto y el
contexto en que se encuentra, para nuestro caso el cerebro
humano.
Para Edgar Morin la tríada
impulso-afecto-razón se apoya en la teoría tríadica de tal
manera, según el autor “La complejidad humana integra la
animalidad (mamífero y reptil) en la humanidad y la
humanidad en la animalidad”.
En consecuencia cualquier
modelo pedagógico contemporáneo deberá de tener en cuenta la
idea de unidad holística del cerebro, es decir una unidad
que implique comprender lo mental, lo psíquico, lo emotivo,
lo intelectual dentro de un proceso en el que fuera de ser
fragmentada la totalidad en sus partes (teorías
funcionalistas), es necesario entender el cerebro humano
como una totalidad orgánica y no orgánica. Yo no puedo
conocer el todo, a partir de sus partes, para Morin es
necesario fuera de comprender las partes comprender el todo;
recordemos que las teorías holográficas vistas hacen mucha
insistencia en entender la unidad en la diversidad y la
diversidad en la unidad. En síntesis la complejidad es la
unión entre la unidad y la multiplicidad. Al respecto para
Edgar Morin (2001), en su libro “Los siete saberes
necesarios para la educación del futuro” nos dice
que:”Comprender lo humano, es comprender su unidad en la
diversidad, su diversidad en la unidad. Hay que concebir la
unidad de lo múltiple, la multiplicidad del uno.
La educación deberá ilustrar
este principio de unidad/diversidad en todos los campos
(p.58).
En este orden de ideas, Ned
Herrmann (1990), en su libro cerebro creativo nos presenta
una nueva teoría tetrafuncional, denominada “cerebro total”,
que replantea el problema de la dominancia cerebral
analizada
Los cuatro cuadrantes
La teoría de los cuatro
cuadrantes de Herrmann se basa en un modelo fisiológico que
logra concebir en forma holística la integración existente
entre el neo-córtex (hemisferio Izquierdo y derecho), y el
sistema límbico. Es de aclarar al respecto que este
investigador norteamericano logró evidenciar con equipos de
electroencefalografía y de mecanismos de biofeedback, que
también el sistema límbico se encontraba dividido en dos
mitades separados y unidas a través de la comisura del
hipocampo. Lo anterior similar a la forma como también se
encuentran unidos los dos hemisferios cerebrales a través
del cuerpo calloso.
En consecuencia Herrmann
concibe un cerebro total integrado, pero dividido en cuatro
áreas o cuadrantes, en las cuales cada una tiene sus
funciones particulares, pero con la posibilidad de la
interacción que conllevan las partes para que se produzca
una acción de masas neuronales de tipo abarcante y operativo
en todo el cerebro humano.
En la cartografía circular de
Herrmann (Ver figura), cada cuadrante simbólicamente se
encuentra representado con las letras A B C D, las cuales se
ubican en forma inversa a las manecillas del reloj. Cada
cuadrante tiene sus propias funciones y heurísticas
asociadas de la siguiente forma:
CUADRANTE A: Lógico – Crítico –
Analítico – Matemático – Cuantitativo.
CUADRANTE B: Planificado –
Secuencial – Organizado – Controlado – Detallado.
CUADRANTE C: Interpersonal –
Humanístico – Espiritual – Emocional – Sensorial – Musical.
CUADRANTE D: Visual – Global –
Creativo – Holístico – Integrador – Sintético – Conceptual –
Artístico

El principio organizador de
este modelo, que puede actuar en forma lineal o cruzada a
través de la concepción del funcionamiento de los clusters,
permite la posibilidad de que los cuatro modos de
pensamiento funcionen en forma secuencial y sinérgica
(integrada), permitiendo una interactividad doble, triple o
tetrafuncional.
La preferencia de pensar de
este modelo se mide por la dominancia de los modos
cerebrales, es decir de los procesos que resulten de la
combinación de dos o más cuadrantes a saber:
A+D Modo cerebral:
Representa los dos hemisferio de la corteza cerebral es de
característica Heurística, cognoscitiva e intelectual. En
síntesis es un modo pragmático – cerebral.
A+B Hemisferio izquierdo
(modo izquierdo): Representa la parte izquierda del
neocórtex y del sistema límbico. Es de característica
lógica – concisa – eficiente – matemática con un enfoque
disciplinado y secuencial. Es un modo realista ordenado.
B+C Modo límbico: Representa
las dos mitades del sistema límbico. Es de característica
multisensorial, emocional, instintivo, visceral. Es un modo
instintivo – emotivo.
C+D Hemisferio derecho (modo
derecho): Representa la parte derecha del neo-córtex y del
sistema límbico. Es de característica perceptiva,
intuitiva, holística, lúdica. Modo idealista – kinestésico
Habiendo llegado a estas
primeras interpretaciones de un modelo de cerebro total, es
necesario aclarar que el proceso de operativación de los
mismo a través del diagnóstico cerebral, es la base
fundamental de una nueva propuesta alrededor de la
problemática de la oralidad y de la escritura que rompe los
paradigmas clásicos de tipo morfo-sintáctico, que son en los
que se basan la mayoría de las propuestas didácticas en lo
referido a las técnicas de expresión oral y escrita.
Huelga decir que estos
instrumentos no son test de coeficientes de inteligencia y
mucho menos intentan detectar habilidades de pensamiento.
Lo que buscan estos instrumentos es medir cualitativamente
preferencias del pensamiento y no competencias o heurísticas
mentales. Es decir no existe un perfil malo, bueno o
regular; simplemente es un instrumento que se diseña para
expresar preferencias metales que contribuirán enormemente
en los procesos creativos y pedagógicos.
A nivel cuantitativo,
utilizando la prueba original de Herrmann que consiste en
122 ítems, distribuidos de la siguiente forma: información
biográfica, lateralidad manual, tipos de trabajo,
descriptores claves, pasatiempos, niveles de energía,
adjetivos pareados, valores, etc.
RESULTADOS
Se pudo tener en Estados Unidos
con una muestra de 500.000 personas los siguientes
resultados:
7% DOMINANCIA SIMPLE
CEREBRAL: Son personas con procesos mentales internos y
coherentes, predecibles pero con muchos problemas a nivel de
interacción.
60% DOMINANCIA CEREBRAL
DOBLE: La mayoría de las personas están en este rango, que
de acuerdo al hemisferio dominante (izquierdo – derecho), o
al modo: cerebral – pragmático, límbico o cruzadas. Tiene
sus determinadas preferencias.
30% DOMINANCIA TRIPLE: Son
personas que si tienen control sobre la forma cómo
interactúan los cuadrantes a través de las comisuras (cuerpo
calloso-hipocampo), pueden tener habilidades altas en lo
lingüístico.
3% DOMINANCIA EN LOS
CUATRO CUADRANTES: Lo poseen una población muy baja, sin
embargo es un perfil que tiene la capacidad mental de
moverse y actuar en los cuatro cuadrantes (cerebro total).
Tienen una gran capacidad de
comunicación con las personas, no obstante es necesario
aclarar que asumen posiciones caóticas, propicias para la
creatividad o para tener conflictos. También es un perfil
ideal para nuestro propósito.
En lo referente a las
aplicaciones siguiendo a Carlos Ruiz Bolívar, que existe una
relación claramente definida entre el tipo de dominancia y
la preferencia ocupacional. Al respecto Herrmann ha
reportado que las personas que tienen dominancia primaria en
el cuadrante A tienden a seleccionar ocupaciones tales como:
Ingeniero, Médico, Abogado, Banquero, Físico, Químico,
Biólogo y Matemático entre otras.
Las personas que tienen
dominancia primaria en el cuadrante B, prefieren ocupaciones
tales como las de: Planificador, Administrador; Gerente y
contador. Los del cuadrante C, se ubican en ocupaciones
como: Maestro, Comunicador Social, Enfermero y trabajador
social; mientras que quienes tienen dominancia en el
cuadrante D se deciden mas por las siguientes ocupaciones:
Arquitecto, Pintor, Literato, Compositor, Diseñador Grafico,
Escultor y Músico (ver: diagnósticos cerebrales del autor
www.ludicacolombia.com)

CARLOS
ALBERTO JIMÉNEZ VÉLEZ
Mg. Comunicación y Educación
www.neuromarketing.com.co |